DM -19 Lo verdadadero y lo falso del Feng Shui
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A raíz de una serie de libros que publica ahora ARP con el título ¡Vaya timo! me he animado a escribir algo sobre el Feng Shui y otras cuestiones paracientíficas.
Supongo que el lector que se topa con este post ya sabe de qué va la historia: una serie de prácticas supuestamente procedentes de la tradición china que prometen aportar armonía, salud, riqueza y felicidad en el hogar en el que se apliquen, basadas en una serie de premisas como son el chi (algo así como una energía, con la diferencia de que no se puede medir con ningún aparato -sic-) y la armonización de cinco elementos tradicionales -Agua, Fuego, Madera, Tierra y agua- (aunque hay discrepancias según las versiones) en el esquema Bagua, que tradicionalmente asocia la casa o el espacio a una serie de cuestiones (la prosperidad, el matrimonio, etc.)
No hace falta tener una gran cultura para percatarse de que todo lo anterior no parece ser muy coherente ni lógico,aunque pueda tener cierto interés colorista, antropológico y folklórico.
Sin embargo, los autodenominados expertos en Feng Shui, basándose en apariencia en estas cosas, dan cientos de consejos a los dueños y habitantes de casas, apartamentos e incluso locales comerciales. Y, si bien hay personas descontentas con las recetas dadas, los hay muy satisfechos.
¿Cómo es esto posible? ¿Son todos un puñado de necios crédulos o hay algo más?
Bien, analicemos someramente las recetas:
Cuando un autodenominado experto en Feng Shui visita una casa, si tiene idea de lo que está haciendo, lo primero que hace es reordenar la casa y sugerir cambios en la decoración de la misma manera que lo haría un experto en decoración, ergonomía o incluso organización personal y gestión de documentos. De hecho, algunos de ellos se han formado también en estas áreas. Si no tienen una base en las susodichas cuestiones, pues mala suerte: habrá que esperar que el tipo tenga una buena dosis de sentido común o la cosa no servirá de mucho en estos aspectos.
El experto de Feng Shui también da una serie de consejos de sentido más o menos común relacionadas con la arquitectura de la casa (i.e. ya se sabe no es muy recomendable vivir en el cauce seco de un torrente aunque lleve años así y cosas por el estilo) o con la posición del local comercial. Y tres o cuatro cosas de escaparatismo (las calles más secundarias tienen menos afluencia de transeúntes que las calles principales de una ciudad; la gente se fija más en ciertos tipos de escaparates).
Otra vez como antes: si el tipo en cuestión no tiene mucha idea de estas cosas - sólo sabe de Feng Shui - pues mala suerte.
Luego vienen los consejos típicamente Feng Shui de la tradición china: no llenar de plantas los dormitorios et similia - más que por romper el equilibrio entre los elementos y el Ying y el Yang, que no tiene demasiado sentido, todos sabemos que las plantas respiran al igual que nosotros, y en ausencia de luz por las noches pueden aumentar la concentración de dióxido de carbono en las alcobas, cosa no demasiado recomendable.(*)
Luego hay consejos más o menos chorras (no te harán ningún daño pero tampoco ningún beneficio, salvo en el caso de disparidad de criterios estéticos como puede ser el colgar un gran abanico en la pared)
Otra cosa totalmente distinta es que realmente estas prácticas atraigan la riqueza o las buenas relaciones. Evidentemente, si tu casa tiene un aspecto deteriorado, sucio y horrible no se podrá vender por un buen precio. Y tampoco será agradable para vivir en ella, aumentando el malestar y el rendimiento, no sólo de los posibles visitantes, sino también de los inquilinos. Otra cosa es que alguien se crea que poniendo una estatuilla de un Buda al lado del teléfono te ayude a acertar la primitiva. Pues va a ser que no, pero nuevamente es cuestión de sentido común.
Después están los carísimos aditamentos característicos, como los cristalitos. Estoy convencida de que en realidad no sirven para nada práctico pero hay algunos que me parecen especialmente bonitos y pueden servir como recordatorio al inquilino de que tiene un determinado objetivo. Francamente, prefiero las notas de papel en el frigorífico sujetadas con un pequeño imán o la socorrida pincha adhesiva sobre las baldosas adyacentes de la cocina que conviene revisar cada cierto tiempo para eliminar las cuestiones obsoletas, pero es una cuestión de gustos y de bolsillo.
Resumiendo: el Feng Shui no es más que un montaje de márketing que funciona sólo cuando disfrazan cosas que realmente tienen sentido con un ropaje de ideología estética resultón.
Y quien quiera rebatirme este aserto, le sugiero que me haga una demostración atreviéndose a desequilibrar los elementos agua-metal en el baño, llenando la bañera de agua, echándole sales de baño, introduciendo en ella un tostador conectado a máxima potencia y metiéndose impávido en ella - ya sea desnudo, con bañador, biquini, triquini o con toda la ropa.
Equilibrio asegurado. Heh.
(*) Actualización: Según Webensis, la cantidad de CO2 que emiten las plantas no es demasiado importante ni en general llega a ser perjudicial. Los únicos problemas que generan las plantas en los dormitorios suele estar asociados a las alergias. ¡Otra verdad a medias que te contaron durante la enseñanza obligatoria y en el bachillerato!













